Miguela108215
Escribir es hundir las manos en aquello que todavía arde y sacarlo de la oscuridad antes de que desaparezca. Es rescatar una parte de nosotras que quedó atrapada bajo los días, darle materia a lo que apenas podía soportarse, convertir la pérdida en palabras para que deje de ser solamente pérdida. A veces escribimos porque la realidad resulta demasiado estrecha para contener lo que nos pasa. Entonces inventamos una habitación hecha de palabras donde caben el miedo, el deseo, la furia, la ausencia y esa parte de la vida que jamás aprendimos a nombrar.
Quizás por eso la escritura tiene algo de salvaje. No viene a tranquilizarnos. Viene a acercarnos al sitio exacto donde algo pide ser visto. Mientras escribimos, aquello que parecía condenarnos puede adquirir otra forma, otra respiración, otra posibilidad. La página recibe lo que llevamos demasiado tiempo cargando y, por un instante, deja de pesar del mismo modo. Escribimos para que ciertas cosas tengan dónde vivir. Para que aquello que nos atravesó no sea únicamente herida, sino también materia, memoria, belleza y existencia.
¿Ya te diste hoy un momento para poner algo en palabras?